Seattle

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Tal vez estés pensando en hacer las maletas y poner rumbo a Estados Unidos, y no es de extrañar que, si eres de esas personas, también tengas la idea de visitar el que se considera como el destino estrella en la costa noroeste del Pacífico: Seattle. ¿Quién podría no querer ir a la considerada meca del grungeo la ciudad más cosmopolita de la zona?

Seattle se trata de un destino muy popular, y que se ha subido al carro de las ubicaciones preferidas de los viajeros que pretenden conocer grandes ciudades. ¿Preparado para conocer el destino, su historia, curiosidades o detalles que te ayudarán a modo de guía de viaje?

La historia de Seattle: qué debes conocer antes de emprender el viaje

Lo primero que puede que te extrañe de esta moderna ciudad es que acoge sedes de grandes empresas como Amazon, Microsoft o Boeing, ya que es el resultado de la evolución de una antigua villa dedicada a la pesca, concretamente a la captura de ballenas. Un pasado al que sumar una historia que se remonta a 1851, fecha en la que se data su fundación a manos de los primeros colonos europeos.

De ahí que los primeros habitantes fueran colonos de los primeros asentamientos europeos en EEUU, establecidos en esta zona desde mediados del siglo XIX. Así las cosas, se sabe que la zona, hoy convertida en una moderna ciudad, lleva habitada desde hace más de 4000 años.

En lo que respecta a su nombre, la historia sitúa su origen al tributo realizado por uno de los fundadores de la ciudad a un gran jefe indio, concretamente al de las tribus Duwamish y Suquamish, enclavados en el area llamada Ce-Atl. Este nombre significaba agua, y ha tenido que convivir a lo largo de la historia de la ciudad americana con otros apodos como la Ciudad Esmeralda, la Puerta de Alaska o la Ciudad Reina.

Otro de sus apodos es el de la Ciudad de la Lluvia: en este sentido, es importante que sepas que, si algo caracteriza a la ciudad además de otras muchas cosas, es su tradición cafetera y su incesante lluvia. No te olvides, pues, de meter en tu maleta un paraguas para tu estancia en la ciudad, que desde el cielo parece que está flotando sobre el agua, y de hecho, lo está.

La pugna por el territorio y el hallazgo del oro

Aunque el nombre de la ciudad y el tributo a un jefe indio puede dar a entender que la colonización fue pacífica, nada más lejos de la realidad. En los primeros tiempos, existieron enfrentamientos por el territorio entre los colonos y algunas de las tribus indias de la zona. Estas pugnas acabaron en 1858, cuando los colonos derrotaron a los habitantes originarios. Un hecho que supuso el arraigo de los colonos y la marcha de los indios hacia otros territorios. Y no es menos cierto que existen casos documentados de autóctonos de la zona que decidieron quedarse integrados en ese nuevo pueblo creado.

Desde el punto de vista histórico, sin embargo, es más importante el hallazgo de oro en 1860. Un hecho que supuso el crecimiento de la ciudad tanto en cuanto a población como en territorio, hasta convertirse en una gran villa o centro portuario.

En 1889, un enorme incendio dejó devastada la ciudad, que tuvo que ser reconstruida. Ya en la I Guerra Mundial, la ciudad experimentaría un enorme crecimiento económico gracias a la producción de madera y de alimentos, para posteriormente centrarse en un crecimiento industrial.

¿Dónde está situada geográficamente la conocida como Ciudad Esmeralda?

Para los que no ubican la ciudad en el mapa o quieren saber dónde queda Seattle, se trata de una ciudad a orillas del Océano Pacífico, concretamente entre el lago Washington al este y Puget Sound al oeste.

Precisamente, en una de las entradas de esta ensenada o límite oste, se enclava la bahía Elliott: el puerto más importante de la ciudad. Un lugar de relevancia a lo largo de la historia de la ciudad. La ensenada Puget Sound, por su parte, desemboca en el lago Washington a través de un conocido canal de navegación. Un canal que además se comunica con el lago Union y las bahías de Salmon, Portage y la Union.

Un esbozo que explicaría el nombre de Ciudad Esmeralda, precisamente por el color de las aguas que rodean o enmarcan la ciudad, y que se puede apreciar desde el cielo. De hecho, ver la ciudad desde las alturas es uno de los planes que puedes hacer durante tu estancia en la ciudad más grande del Estado de Washington (no confundir con Washington D.C., la capital del país y en la Costa Este).

¿Qué hora es en Seattle y otras curiosidades?

Debes tener en cuenta, a la hora de calcular este aspecto, que tendrás que restar al horario español un total de nueve horas. Es decir, en esta ciudad americana siempre serán nueve horas menos con respecto a la hora española. Así, cuando aquí sean las nueve de la noche, allí serán las doce del mediodía.

Respecto al clima, debes saber que, precisamente por estar en litoral Pacífico, cuenta con un clima suave y agradable. Eso sí, muy lluvioso. De hecho, puede que te resulte curioso saber que su promedio de lluvias se sitúa entre los más altos del mundo, no tanto en cantidad por metro cuadrado, sino por días en los que se produce este fenómeno meteorológico.

¿Cuántos habitantes tiene Seattle?

Es otra de las preguntas habituales, algo normal si tenemos en cuenta que se trata de la ciudad más grande del Estado de Washington y una de las 50 más grandes de Estados Unidos. Así que, para sacarnos de dudas, 684 000 personas es la población estimada de esta ciudad.

¿Qué ver en Seattle?

Debido a su propia historia y a sus dimensiones, como podrás ya intuir, la ciudad ofrece a los visitantes numerosas cosas que ver durante la visita. El centro histórico es un claro ejemplo de cosas que ver en este destino: un lugar donde apreciar la arquitectura de la ciudad, comenzando el recorrido por uno de sus parques: el Occidental Park.

Otros lugares recomendables para visitar en tu viaje a Seattle son los siguientes:

– La Smith Tower, el Pioneer Building y la pérgola de estilo parisino son algunos de los iconos arquitectónicos que no puedes dejar de ver.

– Los emblemáticos muelles del puerto.

– La Space Needle, torre desde la que se puede disfrutar del más impresionante sky line de la ciudad junto con el Columbia Center.

– El Downtown. Los locales consideran que es la zona que mejor se identifica con la idiosincrasia de la ciudad.

– La Biblioteca Central, hecha de vidrio y acero.

Capitol Hill, otra de las zonas más icónicas de la ciudad.

– Las montañas sobre Elliot Bay, un parque de suma importancia en la ciudad y que cuenta además con importantes esculturas de arte contemporáneo integradas en el espacio verde.

¿Qué hacer en Seattle?

Desde luego, no es lo mismo ver que hacer, aunque ambas cosas están íntimamente relacionadas, así que, dependiendo del tiempo del que dispongas, tendrás que aglutinar más visitas o menos. Es decir, tendrás que ir a visitar todos los lugares de los que te hemos dado cuenta en el apartado anterior, pero dejando hueco para todas estas cosas que hacer de una lista que comienza por tomar café. ¿Cómo no hacerlo en un lugar donde te sorprenderá el número de cafeterías?

Además de recorrer a pie todas las zonas que ver y que ya te hemos comentado, el mejor consejo es que trates de disfrutar del entorno urbano y de todo cuanto te ofrece. Entre otras cosas, su gastronomía. En este sentido, anota en tu cuaderno de cosas que hacer la visita al Pike Place Market, donde encontrarás luces de neón, el mar como telón de fondo y cientos de puestecitos de comida en los que no sabes si quieres comprar o fotografiar. Un lujo para los sentidos de los viajeros más exigentes.

Perderte en la ciudad de la lluvia no tendrá precio debido a que todo es una sorpresa: un puesto de comida, un grupo de música en la calle o cualquier otro tipo de espectáculo puede estar esperándote mientras paseas. También déjate tentar por la cantidad de artículos relacionados con el café, como accesorios o incluso máquinas. La explicación a todo lo que vas a ver en este sentido se encuentra en que se trata de uno de los regalos más habituales entre quienes visitan la ciudad.

Bienvenido, pues, a Seattle, la ciudad de los contrastes que merece la pena ser recorrida a pie de una punta a otra, haciendo paradas obligatorias como la Space Needle y otras que te hemos comentado. No puedes ir hasta la ciudad estadounidense y venirte sin hacerte una foto bien a sus pies, bien desde las alturas. De hecho, en cuanto la avistes desde cualquier punto de la ciudad sabrás de lo que estamos hablando. ¡Cierra la maleta y buen viaje!

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